Carretera Austral

¡Este viaje por la Carretera Austral fue simplemente espectacular! Es difícil poner en palabras todo lo que vivimos durante esos días, porque cada lugar parecía sacado de una postal. Desde el primer momento, la organización fue impecable: salimos temprano desde Valparaíso y el vuelo a Balmaceda fue el inicio de una aventura que jamás voy a olvidar.

En Coyhaique nos recibieron con un almuerzo delicioso y luego hicimos un city tour que ya nos dio un primer vistazo de la belleza del sur. Pero lo mejor vino al día siguiente: navegar por el Santuario de la Naturaleza Catedrales de Mármol fue una experiencia mágica. Estar rodeado de esas formaciones naturales tan imponentes, con el lago tranquilo y el paisaje reflejándose en el agua, es algo que simplemente te deja sin aliento.

El recorrido continuó por la Carretera Austral, pasando por paisajes que parecían pinturas: montañas, ríos, bosques… La parada en La Junta fue perfecta para descansar y admirar la Cordillera Queulat, y luego seguimos hacia Chaitén, sumergiéndonos cada vez más en la naturaleza pura.

En Castro descubrimos toda la mística de Chiloé: sus casas sobre pilotes, su gente acogedora y sus tradiciones. El tour por Quellón y Chonchi fue muy especial: llegar al Hito 0 de la Panamericana, degustar roscas chonchinas y licor de oro fue como conectar con la historia viva de la zona.

En Ancud participamos en una minga tradicional, viendo cómo la comunidad se une y compartiendo un curanto y cordero típicos… ¡una experiencia única que me emocionó muchísimo! Y cerrar el viaje en Valdivia, con sus paisajes fluviales y ese ambiente tan relajado, fue el broche de oro perfecto.

Fue un viaje largo, sí, pero cada día estuvo lleno de momentos inolvidables. Todo estuvo bien planificado: traslados, alojamientos, comidas y tours. Me llevé recuerdos hermosos, amistades nuevas y la sensación de haber conocido de verdad la esencia del sur de Chile. 💚🌲
¡Lo repetiría sin dudarlo!